Un 6 de octubre de 1993 falleció mi padre, su muerte fue de imprevisto. No hubo un adiós, no hubo un apretón de manos, no hubo una canción al oído, ni una dulce despedida: “Te amo papá”. Este hecho marcó una de las etapas más fuertes y duras de mi vida. Y de ella aprendí lo importante que es expresar nuestros sentimientos y decir a tiempo: “Te amo”, “Te quiero”, cuando se siente en el corazón, porque mañana puede ser tarde. Los padres son el más maravilloso regalo que hemos recibido, después de la vida, debemos amarlos y honrarlos a cabalidad. Hoy les comparto el escrito de las líneas de vida cuando perdí a mi padre.
¡Vacío en el alma!
Si al mirarte en el espejo,
descubres un rostro lavado.
Si tu corazón está triste,
y tu pecho húmedo por el llanto.
Si a tu mente se asoma
la sombra de la muerte.
Y el aire que respiras se va con el viento.
Si los colores del atardecer se vuelven
un solo gris y tus sueños se desvanecen
y con ellos la alegría de vivir.
Recuerda siempre que la luz del amanecer
llega al día siguiente.
Que el tiempo que en el ayer
fue tu enemigo,
hoy se tornará tu fiel amigo.
El olor de las flores y el cantar
de las aves te hará sentir que
estás vivo.
Siente el rocío de la madre tierra
Y mira hacia lo alto.
El Dios del amor guiará tu senda,
te abrigará y alimentará,
más curará tus heridas, porque
no estás solo.
Él te sostiene y te cubre bajo su manto,
estrecha su mano y déjate llevar.
Sentirás un cambio en tu vida,
porque él, es renacimiento.
(M.E.B.E.R-18 octubre 1993)



Hermozo Malenita, nuestros papas deben estar felices por tus publicaciones. Siempre están con nosotros en nuestros corazones. Besos.
Gracias hermana, nuestros padres una bendición de Dios! Los amo y los llevo en mi corazón.