«Los milagros de la fe»

Era mediodía y un hombre se encontraba sentado en una banca mirando la inmensidad del mar, era un día soleado, la gente caminaba por el malecón, unos haciendo deporte, otros sacando a pasear a sus mascotas. Sin embargo; a él parecía no importarle nada de lo que sucediera a su alrededor, estaba molesto y fastidiado. Aquel día lo habían despedido del trabajo y cuando le contó a su mujer, ella no tuvo otra mejor idea de decirle: “Amor, no te preocupes, ¡Ten fe!, ya encontrarás otro trabajo”. Había salido de su casa, no quería escuchar a nadie. Un anciano se le acercó y le preguntó cuál era el motivo de su enojo y preocupación. Sin embargo, cuando le contó lo sucedido, el anciano le contestó: “Qué le parecía que lo que más a él le había disgustado no era haber perdido el empleo, sino que su mujer le dijera que tuviera fe y él no supiera que es tener fe, pues nunca la había experimentado”.

Aquellas palabras del anciano habían calado en lo más profundo de su ser, pues en el fondo él sabía que tenía razón. Siempre había logrado conseguirlo todo, se consideraba un hombre capaz y exitoso, había logrado muchos ascensos en aquella empresa, y luego de haber trabajado 35 años lo habían retirado para contratar a una persona más joven que él. ¿Lograría obtener un nuevo empleo a su edad?

¡Yo creo que sí!, Todavía hay gente que apuesta por el conocimiento, la sabiduría y la experiencia. Pero quizás como Alberto muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas, nos hemos preguntado ¿Qué es tener fe? Y si él me preguntara a mí, yo le contestaría: Que tener fe; es creer en algo, creer a ciegas, creer con todas las fuerzas de tu corazón que aquello se va a realizar en tu vida, a pesar de no verlo. Tener fe, es tener esperanza sobre la desesperanza, es decir; que a pesar de que puedas tener muchas cosas en contra, y que más de uno te dirá que no puedes lograrlo y que te des por vencido, tú sientes y piensas que si puede suceder, qué si puedes lograrlo y que mejor de la mano de Dios. Y es ahí donde suceden los milagros de la fe.

Aprovechemos este mes de octubre; mes morado, mes del amor y de los milagros, mes que el Señor de los Milagros, sale a nuestro encuentro para recorrer las calles de Lima, para resucitar nuestra fe y si ya la tenemos, pedirle que nos la aumente. Hay tanto que agradecer y tanto por que pedir, pedir por otros nos engrandece el alma y pedir por nosotros nos reconforta nuestro Espíritu. Tener fe no es fácil, pero vale la pena intentarlo. ¡Ánimo ten fe!

(M.E.B.E.R-octubre 2022)

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