Fue en el mes de julio del año 2022, que publiqué mi blog titulado: “Desde mi ventana” Quería hacer algo bueno con todo los que Dios me había dado y formado todos estos años como profesional, como comunicadora social, como mujer, como hija de Dios. Quiero confesarles que jamás imaginé ni en mis mejores sueños, que un día abriría un blog y me atrevería a escribir y compartir a un público masivo mi pensar, sentir y obrar. La verdad porque siempre he preferido el detrás de cámaras, pasar desapercibida siempre fue para mí lo mejor o lo más cómodo. Más tranquila, todo más fácil, no me meto con nadie y nadie se mete conmigo y mi vida era “Alicia en el país de las maravillas”. Así que el logro de salir de ese “confort” se lo atribuyo definitivamente a Dios, porque me sacó de lo que me gustaba hacer; programas radiales, televisivos, para sembrar en mi proyectos y nuevos retos laborales como el de transmitir y promover valores y el crecimiento interior en los niños y en las personas en otras plataformas como las digitales y medios impresos.
Quería compartir pensamientos, sentimientos positivos que edifiquen y construyan una mejor patria, sociedad y persona. Y ese siempre ha sido mi motor, me decía a mí misma que me bastaba si con mis palabras lograba que uno solo se sintiera mejor, o cambiara para su propio bien, entonces, solo entonces todo esto habría valido la pena. Pero lo que yo no sabía era que el promover valores y hablar de Dios significaría también un tremendo cambio en mi interior y en mi vida, porque nadie puede hablar de lo que no conoce.
Y es que hablar de Dios y de valores no es fácil, algunas personas por el simple hecho de hablar de Dios te rechazan, se alejan, se burlan, te insultan o te estereotipan, te clasifican como bicho raro y no es así, simplemente eres una persona que tuvo la gracia de ser tocada por Dios y experimentar que Dios existe y nos ama a lo largo de nuestra vida. Hablar de valores, querer hacer mejor las cosas e intentar dar tu mejor versión en la vida, no te hace mejor que nadie. Simplemente pienso y siento que hoy en día promover los valores cristianos, católicos, morales, cívicos es lo que más se necesita, si queremos cambiar para bien nuestra historia. ¡Y No debemos callarnos!
Siempre me he sentido y me sentiré orgullosa de ser peruana, de ser latina, de ser mujer, y me duele en el alma ver como mi país que me vio nacer; la violencia y la corrupción sigue haciendo de la suyas para tomar el poder de una manera inescrupulosa y vergonzosa con una elecciones fraudulentas e inaceptables, ante la vista de millones de peruanos y del mundo entero. Cuando se ama a la patria de verdad no quepa el egoísmo, los intereses personales ni grupales, ni la piratería, ni los asaltos, los robos, los asesinatos y las estafas, quieres lo mejor para ella y te apena que le hagan daño y no permitan su desarrollo y la equidad para todos.
Lo mejor que podemos hacer es volver a Dios, Dios es luz, es amor, es verdad, no quepa el desorden, ni la falta de valores, es respeto a sí mismo y a todos los demás, es amor a lo nuestro, a la naturaleza, a su creación, a nuestra nación y a nuestro planeta. Si en verdad amas a Dios y estás con él es imposible hacer daño a tu alrededor. Dios es nuestra mejor brújula, nuestro norte y nuestro sur y para combatir la corrupción, y la maldad del ser humano debemos procurar estar unidos, las familias debemos estar unidas y orar en familia fortalece, unifica. Nosotros los peruanos somos una nación fervorosa, creemos en Dios, somos devotos del Señor de los Milagros, pidámosle por nuestra patria, que nos ayude a mantenernos unidos, y que la corrupción no gane, él es el verdadero enemigo de nuestra nación y del mundo entero solo siembra caos, miseria y destrucción.
¡Señor de los Milagros, perdónanos y ayúdanos, unifica nuestra nación, hazla libre, próspera y justa para todos, libranos del mal! Qué el sol brille desde lo más alto del cielo y la lluvia caiga para todos. ¡Dios es amor!
(M.E.B.E.R abril 2026)

