Una pila recargable puede reemplazar hasta 300 pilas comunes, que carecen de mercurio y su riesgo de contaminación es menor. Por ello; es importante usar la menor cantidad de pilas comunes, ya que contienen elementos sumamente tóxicos para la salud y el ambiente. Entre ellos figuran el mercurio, el cadmio, el litio y el plomo. Casi siempre requerimos productos que requieren pilas para funcionar de manera automática, sin necesidad de usar la red eléctrica, como: las linternas, radios, relojes, teléfonos móviles, dispositivos bluetooth, ordenadores portátiles, herramientas eléctricas.
Pero algunos de los compuestos químicos utilizados en su fabricación, especialmente los que generan la electricidad, son metales pesados y muy tóxicos que causan mucho daño a la salud y al ambiente. Una vez utilizadas las pilas que son desechadas con la basura del día a día, hace que sus compuestos, sus elementos tóxicos se liberen al ambiente. Muchos llegan al agua o son emitidos a la atmósfera, pero pueden producir graves alteraciones en la salud y en su mayoría son cancerígenos.
¿Qué podemos hacer? Evitar el uso de pilas, siempre que nos sea posible y usar productos que funcionen con cuerda, energía solar y eléctrica. Y sobre todo no quemarlas, no tirar las pilas en la basura, en el campo, en el agua, en la calle, para evitar que lleguen a los ríos, cañerías o al mar. Ni mucho menos enterrarlas bajo tierra ya que contaminan el subsuelo una vez que se oxida su cubierta de metal.
Querido lector, los seres humanos somos parte de la naturaleza, tomemos conciencia de la importancia de cuidarla, protegerla, amarla y respetarla. Necesitamos cambiar y adquirir un mayor compromiso y entrega con la vida y la salud de nuestro planeta, al fin y al cabo, es nuestra casa, es nuestro hogar.
(M.E.B.E.R agosto 2023)


