¿Los ángeles existen?

Dicen que los ángeles son seres de luz, y han sido enviados por Dios para guiarnos, protegernos y custodiarnos a lo largo de nuestras vidas, como quién dice, son nuestros fieles gladiadores que nos protegen y nos salvan de los apuros en los que nos metemos. Hoy en día; hay muchas personas lastimosamente que no creen en la existencia de los ángeles. Pues creer en los ángeles es una cuestión de fe y la fe implica creer sin haber visto.

Quienes han leído alguna vez, las sagradas escrituras pueden testificar la presencia de ellos en innumerables pasajes en la Biblia: “Dios oyó los gritos del niño, y el Ángel de Dios llamó desde el cielo a Agar y le dijo: ¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído al niño gritando de donde está…” (Génesis 21,17), “De repente la celda se llenó de luz: ¡estaba el ángel del Señor! El ángel tocó a Pedro en el costado y lo despertó diciéndole: ¡Levántate enseguida! Y se le cayeron las cadenas de las manos…” (Hechos, 12,7)

Algunos me dirán: “Es puro cuento María Elena, los ángeles no existen” sin embargo viene a mi mente las dos oportunidades en las que, en distintos años y momentos de mi vida, mi madre muy devota del Señor de los Milagros se aventuró a irse sola a la procesión del Señor de los Milagros. Quienes alguna vez han asistido a la procesión, saben la cantidad enorme de fieles que asisten y como es casi a veces imposible movilizarse y desplazarse al interior de ella. Yo al enterarme que mi madre se había ido sola, en esas dos oportunidades le pedí a mi Ángel, que por favor me ayudara a encontrarla en la procesión, pues temía que algo le pudiera pasar, ella ya estaba de edad muy avanzada y delgadita y a pesar de que por lo general íbamos a ver al Señor, en familia, ella como quién dice se nos escapaba. Bueno, al final y por increíble que les parezca, en medio de tanta multitud, esas dos veces yo encontré a mi madre, y yo creo que fue con la ayuda de mi Ángel de la guarda.

También creo que, a lo largo de nuestra vida, nos hemos encontrado con muchos ángeles sin alas y ni siquiera nos hemos dado cuenta; mamá, papá, hermanos, abuelitos, sobrinos, maestros, doctores, enfermeras, amigos, amigas, colegas, tantas personas buenas que vamos conociendo en el día a día y nos han brindado amor, cariño, ternura, apoyo, solidaridad. Ellos son nuestros ángeles silenciosos, nuestras luciérnagas que brillan en la noche en medio de la oscuridad.

Aún creo que todos tenemos un hermoso ángel de la guarda, que nos ama y quiere lo mejor para cada uno de nosotros. Él, como un verdadero amigo nos quiere ayudar, cuidar, guiar, no importa la edad que tengas, él quiere llevarte de la mano con Dios, porque Dios es amor. Pero sino crees en él, sino tienes fe ¿Cómo va a poder ayudarte, cuidarte o guiarte?

(M.E.B.E.R julio 2023)

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