«Talitá Kumi»

Jesús, entonces, atravesó el lago, y al volver a la otra orilla, una gran muchedumbre se juntó en la playa en torno a él. En eso un oficial de la sinagoga, llamado Jairo, y al ver a Jesús, se postró a sus pies suplicándoles: “Mi hija está agonizando; ven e impón tus manos sobre ella para que se mejore y siga viviendo”. Jesús se fue con Jairo; estaban en medio de un gran gentío, que lo oprimía …Jesús estaba todavía hablando cuando llegaron algunos de la casa del oficial de la sinagoga para informarle: “Tu hija ha muerto. ¿Para qué molestar ya al maestro?” Jesús se hizo el desentendido y dijo al oficial: “No tengas miedo, solamente ten fe”. Pero no dejó que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Cuando llegaron a la casa del oficial, Jesús vio un gran alboroto: unos lloraban y otros gritaban. Jesús entró y les dijo: “Por qué este alboroto y tanto llanto? La niña no está muerta, sino dormida”. Y se burlaban de él. Pero Jesús los hizo salir a todos, tomó consigo al padre, a la madre y a los que venían con él, y entró donde estaba la niña. Tomándola de la mano, dijo a la niña: “Talitá Kumi”, que quiere decir: “Niña, te lo digo, ¡levántate!”. La jovencita se levantó al instante y empezó a caminar (Tenía 12 años). (Cita extraída del libro San Marcos 5, 21-24 y del 35 al 42, La Biblia Latinoamericana).

Palabras fuertes y maravillosas “Talitá Kumi”, palabras que nos traspasan el corazón, no solo por su poder sanador del cuerpo sino del alma. Palabras dichas en arameo cuyo significado es: Niña a ti te digo levántate”. Ahora cierra tus ojos e imagínate que es Jesús que viene a ti, a tu encuentro y te dice muy cerca a tu oído mientras duermes: “Talitá Kumi” ¿Si!, ¡A ti te digo levántate!, ¡Ven y sígueme!

Y es que el amor de Dios es una fuerza tan poderosa, capaz de revertir aún la muerte, la muerte que muchas veces llevamos por dentro, cuando nos alejamos de Dios y él ya no es el centro de nuestras vidas, nos alejamos de él sin darnos cuenta, creyendo que todo está bien. Hoy, también él puede pronunciar esas palabras vivificadoras y de reconstrucción en nuestras vidas: “Talitá Kumi” para sanar nuestro cuerpo, alma y Espíritu, hacernos hombres y mujeres nuevos prósperos y libres. ¡Tan sólo hay que pedírselo!

(M.E.B.E.R-octubre 2022)

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