Aún te recuerdo vestido todo de blanco, con tu cinturón y zapatos bien lustrados color negro, cabalgando tu caballo negro azabache llamado el “El Trotón”. Aún recuerdo la sombra del perfil de tu rostro con tu enorme sombrero dibujado en la sombra manejando tu camioneta blanca. Aún te recuerdo sacando la maleza de la tierra, acariciando mi cabeza y levantando mi nariz, ¡Aún te recuerdo papá!
Era de madrugada como las 4 de la mañana y mi padre acostumbraba a levantarse muy tempranito para recorrer y revisar la chacra, algunas veces lo hacía a caballo, otras en su camioneta y otras a pie. Recuerdo su caminar de prisa y cómo dejaba sus enormes pisadas en los surcos evitando pisar la siembra. También recuerdo cómo iba yo muy pequeñita, quizás 4 o 5 años, detrás de él saltando como corderito en cada una de sus pisadas. De todas mis hermanas tuve el privilegio, de nacer la última, de llamarme igual que él y de nacer el mismo día que él nació, también tuve la suerte de pasar más tiempo con él en la chacra, pues él se venía a Lima y me sacaba del nido para llevarme con él hasta Nazca, los viajes eran mi deleite, los dos gozábamos de nuestra compañía, yo solía pedirle siempre que me sentara en sus piernas y agarrar el timón, obvio que mi papá era el que manejaba, pero yo muy contenta creía que manejaba. También viene a mi mente las lecciones que él me tomaba, pues siempre me preguntaba sobre los nombres de los lugares por los que pasábamos y con que gusto sonreía cuando le contestaba correctamente.
Mi padre, don Benjamín, como así solían llamarlo, para mí, “mi Benjie”; fue un hombre de campo, muy trabajador y generoso, yo creo que por eso fue muy bendecido con la tierra, pues todo lo que sembraba crecía en abundancia, recuerdo también que venían a buscarlo ingenieros a preguntarle como hacía para que le crecieran tanto los algodones.
En Ica, nazca, hermosa tierra del sol; mi padre quizás dejó para muchos la imagen de hombre rudo, corajudo, de carácter muy fuerte, pero para mí además de ello, fue la imagen de un hombre en casa: alegre, juguetón, bailarín, valiente, correcto, de palabra, trabajador y luchador hasta el final, pues dio su vida por la tierra que amaba tanto y por sacar a su familia adelante. Recuerdo mucho sus palabras, cuando ya estaba más grande y hacía los quehaceres de la casa, cuando me enseñaba a cocinar me decía: “No importa lo que hagas, siempre hazlo con amor, que ahí estaba la clave, para que me salieran bien las cosas”.
Hoy, recordando a mi padre, quiero elevar mi oración a Dios Padre, para agradecerle la dicha de haberme dado a mi Benjie, como papá, “Gracias Diosito lindo”, y ahora después de 31 años de fallecido, aún sido recordándolo con muchísimo amor y agradecimiento “Te amo mucho papá”, la vaya la dejaste muy alto papá; como varón y como padre, un abrazo enorme hasta el cielo.
También aprovecho la oportunidad para pedirle a Dios por el descanso eterno de todos los papitos que ya partieron, por los que están con vida; por los abuelitos y papás, amigos todos, que con su gran esfuerzo, trabajo y dedicación se entregan a su familia y dan la vida por sus hijos y nietos. Tratarlos con amor, agradecimiento, respeto y consideración es una tarea noble que ennoblece el alma y bendice con amor las huellas de nuestro andar ¡Feliz día papá!, ¡Feliz día familia!
(M.E.B.E.R. junio 2024)
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