El doctor daba unas indicaciones a la enfermera, cuando se abrió la puerta y entró un joven delgado, alto, de pelo rubio, que al ver a la anciana que se hallaba durmiendo en su cama, le dijo: “doctor, soy Tomás, mi abuela me mandó a llamar”.
La anciana al oír su voz le dijo suavemente: “Hijo mío, acércate, quiero verte, por favor abre las cortinas”. “Pero abuela están abiertas”, le contestó su nieto. “Entonces, enciende la luz de la habitación”, dime hijito: “¿Ya llegaron todos?”, “¡Sí, abuela están en la sala!”, “¡Tengo frio! ¡Hijo, dame un abrazo!” balbuceo doña Elvira”. “¡Mamama estás helada!” Le contestó su nieto.
“Tomás, te mandé a llamar porque tengo algo que decirte…”. “¿Hablaste con el abogado, abuela?” le interrumpió el nieto, “¡Sí hijo, pero hay algo que debes saber”, “Mejor no hables mamama, el doctor dice que no te agites, sólo firma estos papeles” “¿Qué papeles respondió doña Elvira?” “Bueno abuela, lo he pensado bien y soy tú único nieto, mis padres están muertos, mis tíos, Rodolfo y Agustín, están muy ancianos, ¿quiénes más van a administrar las fincas, los hoteles y los demás negocios?” “¿Hijo, me das un beso?” “¡Mamamaa!” Le contestó impaciente el joven. La abuelita apretando la mano de su nieto le dice: “Hijo, hay algo que tienes que enterarte …”
Tomás enojado le interrumpe y le dice: “¡Firma ya abuelaaa! Antes que ellos entren a la habitación. Me imagino que no querrás darle la presidencia del corporativo a mis primas, Mariana e Isabel que sólo piensan en viajar o a Josefina, que sería para que toda nuestra fortuna vaya a parar a la calle. Él único que merece la presidencia soy yo”. La anciana que a duras penas podía hablar le dice: “Hijo mío, tú sabes que desde que murieron tus padres yo me hecho cargo de ti, te he dado las mejores universidades, has viajado por toda América, Europa y el África, te complací en todos tus gustos y excentricidades, pero tienes que saber que…”.
“Abuela, no es momento para que me lo eches en cara. Yo soy tú único nieto varón”. La anciana no pudo contener sus lágrimas y sollozó. Recordaba cuando era niña, cuando por primera vez montó a caballo, cuando su padre la llevó a recorrer sus fincas, cuando se hizo cargo de las fábricas, cuando le compró a su nieto su primer carro. Ahora se hallaba en su lecho de muerte y tenía que afrontar su partida, pero antes le diría la verdad a su nieto y al resto de la familia. Y haciendo una señal al doctor le indicó que hiciera pasar a todos. Tomás que aún permanecía inclinado sobre la cama de su abuela, la miró desconcertado. Doña Elvira haciendo un último esfuerzo les dijo: Tomás, por favor escúchame, los he reunido porque tengo algo muy importante que decirles. Hace un año que estamos en quiebra. Hemos perdido toda nuestra fortuna, hemos estado viviendo de mis ahorros, pero con mi enfermedad, ya no queda casi nada. Sólo tenemos esta casa y diciendo esto la dulce anciana expiró. (M.E.B.E.R nov 2023)
Enlace del vídeo en YouTube: https://youtu.be/pE5J3Q2lURY
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…La vida nos enseña que la mejor herencia es el conocimiento…y lo mejor es alcanzar nuestras metas por uno mismo…al final de la vida uno no se lleva nada.
Gracias Maria Elena por compartir esta historia de vida que nos invita a reflexionar.
Un beso!