La Semana santa es una fecha muy especial para todos aquellos que creemos en Cristo Jesús como salvador del mundo y en la cual contemplamos el amor de Dios por toda la humanidad. ¡Tanto amo Dios al mundo que entregó a su hijo amado, para que todo aquel que crea en él se salve! En esta fecha significativa revivimos la pasión, muerte y resurrección de nuestro amado Señor Jesucristo.
Muchas veces me he preguntado como Jesús pudo soportar tanto dolor, como pudo afrontar tan severa prueba, tan dura pena y la única respuesta en mi pequeñez que encuentro es que estaba él tan lleno de amor, repleto de un amor desbordante que fue capaz de soportar todo el dolor. El se entregó, se donó, se sacrificó por nosotros por un fin maravilloso: salvarnos, liberarnos de nuestro pecado y regalarnos la vida eterna. Y es que el amor es entrega, es todo lo contrario al egoísmo. Solo cuando amamos verdaderamente somos capaces de soportar las más duras pruebas, que nuestras acciones sean fruto de ese amor y otros sean los beneficiados.
Viene a mi mente el salmo de Isaías 40,31 que nos dice: los que confían en el Señor recuperarán las fuerzas y les crecerán alas como de águilas. Correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse. Y es que a esperanza de ver a Cristo que vuelve a la vida y el júbilo de su resurrección nos debe de llenar de ese amor de Dios, nos debe llenar de esperanza, de confianza, de fortaleza para creer en su palabra en que más allá de la muerte hay vida eterna.
Cuando decimos una vez y otra vez “Jesús en ti confío” confiamos en él, creemos en él, nos abandonamos en él, nos unimos a él y él habita entre nosotros. No desaprovechemos esta maravillosa oportunidad de acercarnos más a Dios, de vivir una Semana Santa llena de reflexión, de crecimiento espiritual personal y familiar, de vivir momentos de oración, de entrega, de sacrificio, y de misericordia, siempre hay algo que podemos hacer por los demás. Deja que él habite en ti, deja que él llene esos vacíos que hay en tu corazón, en tu vida. Búscalo a través de la contemplación, de la oración, del rosario, de su palabra, vive en comunidad el jueves, viernes, sábado santo y domingo de resurrección y deja que él habite en ti. (M.E.B.E.R marzo 2024)
Enlace del vídeo en YouTube: https://youtu.be/R_8CDK00h4A
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