¡El faro encendido!

La historia que a continuación les presentó la encontré limpiando los armarios de mis libros, me llamó la atención ese pequeño recorte de papel periódico amarillento por el paso de los años, que por alguna razón lo había guardado entre unas de las páginas de un libro. Vaya tesoro de palabras escondidas que cayeron directas en mi corazón y hoy se las comparto.

Érase una vez en un pueblo muy lejano, la historia de un hombre que se le encomendó la misión de alumbrar un gran faro. Para ello el administrador que lo contrató, le proporcionaba una vez al mes el aceite para que cumpla esa misión.  Todo parecía muy simple y fácil de hacer y el cuidador comenzó contento a trabajar.

A los pocos días de empezar, una vecina del pueblo le pidió aceite para calentar su casa pues hacía mucho frío, a lo cual el cuidador aceptó. Luego, unos días después, un campesino necesitaba aceite para su lámpara, pues su casa estaba muy oscura y no podía ver casi nada dentro de ella, el cuidador también accedió a tal petición. Por último, un granjero le pidió que le diera un poco de aceite para aceitar la rueda de su carreta, el cuidador sin presagiar lo que iba a suceder, al igual que las veces anteriores nuevamente accedió al pedido ya que consideraba todos eran pedidos justificados y causas nobles.

Lamentablemente; unos días antes de fin de mes el faro se apagó por falta de aceite y como consecuencia de esto varios barcos encallaron en los acantilados y los alimentos que transportaban se perdieron y no llegaron a buen puerto. Entonces comenzó a escasear los productos y la gente del pueblo comenzó a padecer hambre. Cuando llegó el administrador y se enteró de lo que había pasado lo despidió inmediatamente diciéndole: “Se te dio el aceite por una sola razón: queríamos que mantuvieras el faro ardiendo

Cuantos sueños que se nos quedan muchas veces sin realizar, cuantas metas sin cumplir, cuantos caminos desviados por no saber tomar las decisiones correctas, esta historia maravillosa de la fábula del cuidador y del aceite nos habla sobre la importancia de estar centrados, enfocados en nuestros objetivos, y metas de lo que queremos hacer en nuestra vida.  Nos llenamos de tantas cosas urgentes y todas necesarias de resolver y nos olvidamos de lo que es realmente importante. Encontrar personas enfocadas, que sepan lo que quieren y a dónde quieren llegar, es verdaderamente un lujo. Tener una visión; una misión y seguirla ¡Cuesta! muchas veces existirán personas o circunstancias que nos alejen de esa visión, pero es importante retomar y seguir ese camino que nos hemos trazado.

(M.E.B.E.R enero 2025)

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