El pelícano peruano, conocido también como el pelícano de Humbolt o pelícano Alcatraz, es una especie de ave marina asociado a las costas rocosas del Pacífico de Perú, desde el norte peruano hasta el centro de Chile, se le reconoce por su pico largo y gran tamaño, más de dos metros de alcance y un metro de largo, además de su bolsa gular utilizada por ellos para capturar a los peces. Su dependencia de la corriente de Humboldt y de la abundancia de peces lo hace sensible a cambios ambientales y a la sobrepesca.
Lamentablemente esta ave tan representativa de nuestra costa peruana, en las últimas semanas se ha visto seriamente afectada y debilitada a consecuencia del cambio climático, el fenómeno del niño y la ausencia de la anchoveta, produciendo el desplazamiento de cientos de ejemplares hacia zonas urbanas que coincide con un aumento en la superficie marina entre 2 y 5 °C y una caída de la producción pesquera.
Vemos como los pelicanos hambrientos y flaquitos se acercan a los puertos, mercados y terminales pesqueros de nuestra costa peruana, en búsqueda de alimentos, porque no tienen que comer. En Trujillo, Chiclayo, Chimbote, Pisco, Chorrillos en Lima, reciben la visita de cientos de estas aves, también el pescado se ha encarecido y los pescadores se han visto afectados por esta escasez. Esta escena que se repite a diario se ha convertido en una de las señales más visibles de la alteración de nuestro ecosistema marino cuyo origen es el calentamiento del océano y el avance del fenómeno del niño.
En el litoral encontramos muertas gran cantidad de tortugas, pelicanos y otras aves. Y detrás de esta terrible situación crece la preocupación por el impacto que las condiciones climáticas podrían tener en la pesca, la agricultura y las agroexportaciones de nuestro país.
¿Qué hacer al respecto? ¿Cómo ayudarlas? La solución pasa por acciones inmediatas de apoyo ciudadano y medidas estatales de conservación y manejo de fauna. La alimentación debe ser controlada, darles solo pescado, no restos de comida y lanzarles desde cierta distancia para evitar accidentes en sus picos, También necesitamos el apoyo de la ciudadanía, con respaldo económico para comprar pescado en los terminales pesqueros y donarlos a los animalitos. Organizar colectas, campañas de difusión y sensibilización y mantener un control de bioseguridad es decir no manipular ni devolver al mar a los animales debilitados. Y que el estado también intervenga dando el ejemplo de apoyo y cuidados por nuestra fauna silvestre marina. ¡La fauna silvestre marina, es un compromiso de todos!
(M.E.B.E.R julio 2026)

