¡Cuando la tierra tiembla!

Hemos visto como América Latina, Asia, Oceanía, y Norteamérica se ha visto impactado seriamente por el fenómeno del niño, con efectos extremos que van desde sequías severas en la Amazonía y Centroamérica hasta lluvias torrenciales en Perú, Ecuador y el cono Sur. Mientras que en Estados Unidos se ha intensificado las tormentas e inundaciones en el sur de este continente. Incendios, terremotos, inundaciones, Tsunamis, huracanes y ciclones azotan los continentes, y dependiendo de la zona y del clima pueden ocasionar mayores desastres naturales. Algunos medios de comunicación anuncian que esto puede prolongarse hasta el mes de febrero del 2027, siendo los dos últimos meses los más fuertes que se espera. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Lo primero es guardar la calma, mente positiva, acciones positivas y tener la esperanza que todo esto va a pasar de la mejor manera posible, si mantenemos la tranquilidad vamos a poder pensar mejor y buscar las mejores soluciones. Dejar de consultar al horóscopo chino, al chaman, a las cartas y dejar de ver y escuchar a aquellas personas que se dicen ser videntes y pronostican que va a suceder en tal fecha y lugar los siguientes sismos, eso no nos ayuda en nada, te crea ansiedad, miedo, confusión y desesperanza. Aquí los medios de comunicación juegan un papel crucial para evitar una ola gigantesca de crisis colectiva. Hay que incentivar la calma, y sobre todo las medidas preventivas en todas las esferas. Además, si creemos en Dios ¿Dónde está nuestra fe? El poder de la oración se eleva con nuestras plegarias y alabanzas a Dios y desciende desde lo alto transformándose en gracias y favores.

También es importante tomar conciencia del rol preponderante de tomar acciones efectivas que contribuyan a disminuir el calentamiento global. Una vez más se pone en tela de juicio nuestra participación y cuestionamiento de que realmente estamos haciendo con nuestro planeta pues el calentamiento global es consecuencia de nuestras acciones y como estamos acabando con nuestro planeta que es nuestra casa ¿Dime de algún animalito que destruya su propio hogar? Hasta los caracoles tienen ese instinto de conservación y sobrevivencia y jamás destruirían su casita.

Lo que si es cierto es que la tierra necesita desfogar y liberar la acumulación de energía y lo mejor para nosotros es que lo haga de a poquitos, preferible temblores pequeños que uno grande. En caso de un sismo mayor es importante tomar conciencia de las medidas preventivas, darnos el tiempo y no cuesta nada hacer caso a los especialistas; durante el sismo procurar mantener la calma, ubicar las zonas seguras, tener tu mochila de emergencia y alejarte de las ventanas, no usar los ascensores, sino las escaleras. Después del sismo evacuar en orden: usar las rutas previamente identificadas, sin correr ni empujar, revisar si hay fuga de gas: cerrar la válvula y evitar encender fuego, No tocar cables caídos ni conexiones dañadas, tener a la mano el botiquín de primeros auxilios, el número 106 del SAMU, Servicio Oficial del Ministerio de Salud en Perú, que brinda atención gratuita y rápida en emergencias, el número 116 de Bomberos, también alejarte del mar y cuidar a tus mascotas, para ello tener el collar con identificación y comida en la mochila de emergencia.

Si se produce un sismo grande puede haber replicas y es importante que identifiques las zonas seguras de evacuación y que estas no estén rodeadas de árboles ni postes eléctricos, ni cables, ni vidrios. He visto en muchos parques letreros oficiales que suelen indicar: “Zona de evacuación segura” o “Punto de reunión” pero algunas están rodeadas de árboles y postes eléctricos, y suelen ser espacios muy pequeños que no consideran que por familia promedio son de 2 a 4 personas, siendo el área mínima por persona de 1.5 a 2 metros por persona, entonces el perímetro debe ser más amplio para que permita la concentración de 100 a 200 personas. ¿Cuántas familias crees que podría albergar ese espacio con el que cuentas? ¿50 familias o más? Entonces lo ideal es que los parques tengan áreas despejadas de 500 metros cuadrados y las autoridades municipales como los medios de comunicación deberían tomarlas en consideración.

Cuando la tierra tiembla, es cuando más necesitamos calmarnos y sosegar a las personas que se encuentran a nuestro alrededor. ¡Roguemos a Dios por todos nuestros hermanos afectados por los desastres naturales para que la ayuda necesaria llegue a tiempo y para que el fenómeno del niño pase sin hacernos mayores daño!

(M.E.B.E.R agosto 2026)

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