¡Bendice alma mía!

¿Mami me das la bendición?, solía decirle a mi madre antes de salir de la casa, no había día que no le pidiera la bendición a mi madre, desde que comprendí lo importante que era tener en mi vida la bendición de Dios que nos da a través de nuestros padres.

Viene a mi mente las múltiples bendiciones que Abrahán fue participe, pues gozaba del favor de Dios: “Haré de ti una gran nación y te bendeciré; voy a engrandecer tu nombre y tú serás una bendición” … “En ti serán bendecidas todas las razas de la tierra” (Genesis 12, 2-3). “Multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra, de tal manera que, si se pudiera contar el polvo de la tierra, también se podría contar tu descendencia. (Genesis 13,16). Y como sacado de un cuento de hadas aquel hombre ya muy anciano, de una fe inquebrantable, de una osadía y humildad extraordinaria, le fue concedido tener un hijo de su anciana mujer Sara y ser bendecido como el padre del pueblo de Dios. ¿Te imaginas contar en tu vida con la bendición de Dios todopoderoso?

Según el diccionario de la lengua española de la Real Academia Española: el significado de la palabra “bendecir” está relacionado con engrandecer, ensalzar a alguien, colmar de bienes a alguien o hacer que prospere. Por ello; casi siempre asociamos bendición con prosperidad, pero la palabra bendición va más allá de relacionarlo con abundancia o riqueza. Más allá de sentir que la bendición de Dios es como ponerte la capita de Supermán, creo que la bendición de Dios está muy cerca y la recibimos todo el tiempo; en la Santa Misa, cuando oramos, rezamos, cantamos y alabamos a Dios con toda la fuerza de nuestro corazón y además también nosotros podemos ser portadores de la bendición de Dios, cuando bendecimos todo a nuestro alrededor.

Yo creo que más allá de los hechos sobrenaturales, los milagros y las situaciones nada casuales que puedan estar presentes tras una bendición de Dios. Ella no está lejana a nuestras vidas. Creo que está a nuestro alcance todo el tiempo y lo experimentamos a diario solo que quizás pasa desapercibido. Solo el hecho de estar vivos, de contar con una familia, de festejar el día del padre, de estar enamorados, de gozar de salud, de tener amigos, compañeros de labor, o de trabajar tus propios recursos ya es una bendición. El que podamos caminar, ver, tocar, bailar, gozar, cantar ya es una bendición. Todos los dones y talentos, las habilidades y aptitudes con las que contamos también es una gran bendición y esa bendición la multiplicas por mil, cuando las pones al servicio de los demás.

Cuando abres tus brazos, levantas tu rostro y miras al cielo y dejas que te empape la lluvia todo tu cuerpo entero, es una sensación extraordinaria de placer y de libertad. Así es la bendición de Dios tan cerca y tan grande que cuando bendice como las gotas de la lluvia que cae y moja por todo lugar, así bendice Dios a ti, a los tuyos y a todo a tu alrededor. ¿Puedes contar las gotas que caen en la lluvia?, así tampoco puedes contar las innumerables bendiciones de Dios que caen sobre nosotros cuando nos abandonamos en él.

(M.E.B.E.R junio 2023)

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