¡Lazos del alma!

Lazos del alma, lazos del corazón, lazos que penetran como lluvia de rocío y que acarician la tierra, la mojan, la empapan y brotan de ella: a una pequeña plantita, que se convierte con el tiempo en un frondoso árbol grande y fuerte, que sostiene el dulce cantar de las aves, el viento rozando sus ramas, el vaivén de sus verdes hojas y su sombra de mediodía. Cierro mis ojos y vienen a mi mente maravillosos recuerdos de momentos llenos de alegría, sonrisas cómplices, abrazos, miradas tiernas, dulces como la miel e interminables risas que recorren como agua fresca en el rio de la vida.

Quiero decirte que ese árbol frondoso eres tú mi querido amigo, mi amiga del alma, que me acompañas y estás a mi lado por siempre, que tu cariño y el mío se hace más fuerte a pesar del paso de los años y del tiempo, a pesar de la distancia. Es así el amor verdadero, genuino, puro de una amistad verdadera, esos son los lazos del alma, que, aunque no sean lazos de sangre permanecen intactos, fuertes, inquebrantables.

Tu familia, tu pareja, tus hijos son los lazos del alma que duran en el amor de Dios para toda la vida; un verdadero tesoro que brillan como el oro puro en una noche oscura, en el silencio de un amanecer, en una mañana soleada, en el ocaso de un atardecer. Ellos también son los tíos, tías, primos, primas, hermanas, hermanos, hijos de cariño, que, aún sin serlos verdaderamente, se comportan como tal, amistades que forman parte de tu familia y que vienen a ser como ángeles del cielo y te dan ese calor humano que necesitas, sin preguntas, sin interés de por medio, sin pedirte nada a cambio.

Amigo y amiga lector quiero invitarte a ver lo cuan afortunado eres de tenerlos en tu vida, estoy segura de que más de uno se asoma a tu mente. Quiero que me acompañes a agradecerle infinitamente a Dios por tenerlos y caminar a nuestro lado, por su fidelidad, amor incondicional y eterna amistad. Hoy quiero darles gracias porque están siempre ahí, expresarles lo mucho que los quiero, y lo mucho que significan para mí. Gracias de corazón, mil gracias, no hay palabras que puedan expresar verdaderamente mi profundo agradecimiento a Dios y a la vida por tenerlos a mi lado. ¡Lazos del alma, lazos del corazón, lazos que viajan en el tiempo y en la eternidad del amor!

(M.E.B.ER diciembre 2025)

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