Chabelita y el capullo de seda

S/26.00

Reseña:
El cuento trata de una pequeña oruguita, muy amorosa, inquieta y traviesa, que se mete en muchos problemas por imitar a los demás animalitos del bosque, algo inesperado le sucede que le enseña a valorarse y descubrir quién es ella y cuál es su misión en la vida.
El libro de “Chabelita y el capullo de seda” es un cuento educativo que enfoca el tema de la autoestima y la aceptación a uno mismo, un aspecto sumamente importante en el desarrollo de los niños y que los padres de familia deben de tener muy en consideración como parte de la formación de sus hijos. En el cuento encontrarán un buen soporte de ayuda para que refuercen su autovaloración, aprendan a amarse y crezcan sanos espiritual y emocionalmente.

Categoría:

Canción

Fragmento

Chabelita pensaba que todos los días eran únicos, alegres y maravillosos; le encantaba correr, saltar, brincar por aquel lugar lleno de flores. Ella podía pasear a su antojo y admirar la belleza de la naturaleza. Sus padres la dejaban porque era muy chiquitita para hacer las labores cotidianas.

A veces sus compañeros más grandes se burlaban de la oruguita, porque se la pasaba imitando a todos sus amiguitos. Chabelita les decía: “Quiero ser tan alta como tú, amiga Jirafina o tan fuerte como tú osito Benjamín, o tan sabia e inteligente como tú querida amiga lechuza”.

Todos los animales vivían en el bosque. Chabelita había aprendido a convivir con ellos, a respetarlos y a no tenerles miedo. A pesar de su corta edad, la oruguita luchaba y se esforzaba por repetir lo que los demás hacían y ser aceptada por sus amiguitos.

La oruguita se metía en líos todo el tiempo. Sus padres preocupados le pedían que ya no hiciera más travesuras. Un día quedó muy mal herida, por saltar una cuerda como su amigo el sapo. Ella no medía el peligro y también estuvo a punto de ser devorada por doña gallina, cuando correteaba a los pollitos e iba detrás de ellos diciendo: “Pío, pio, pío, …”.

Y casi se ahoga en un riachuelo, cuando bebió tanta agua y no pudo expulsarla como lo hacía su amiga la elefanta y se puso a chillar: “Buu… ¡me ahogo, ayúdame Elefantina!, he tomado mucha agua”. La pequeña Elefanta no dudo y en un instante con su trompa la rodeo cuidadosamente y la sacó hasta ponerla a salvo sobre un arbusto.

Así, transcurrieron los días y la oruguita no dejaba de hacer disparates. Una tarde, Chabelita estaba sentada sobre un tronco, recordando lo mal que le había ido últimamente, cuando en eso escuchó a sus amigas las golondrinas que pasaban volando y le gritaron: “¡Eh!, amiga ven a volar con nosotras, verás lo lindo y divertido que es”. La oruguita, que iba detrás de ellas, muy apresurada, arrastrando su cuerpecito, dijo entusiasmada “¡Si! ¡Si!, ya voy, ¡espérenme!”.

Ella continúo avanzando, cuando de pronto miró la cima del cerro y dijo: “¡Allá voy, voy a volar!”. Chabelita ve un gran cielo enorme, pretende continuar y volar, en eso, …

error: Contenido protegido